Identificación
Carpeta viva. Screenings, observación continua, rasgos, conductas, intereses y sobreexcitabilidades, todo lo que va apareciendo en aula. El docente registra; la app recuerda actualizar.
No es una filosofía en abstracto: es la arquitectura concreta con la que trabajamos cada caso, construida a lo largo de dos décadas de aula y de taller, apoyada en el marco legal vigente y trazable hasta el último detalle ante cualquier inspección.
Hay quien lo proclama. Nosotras lo aplicamos. El rigor de ArmonIQ no está en el discurso, está en la intervención: el plan trimestral adaptado e individualizado al alumno, el material que el docente implementa en aula y el informe subsiguiente que sostiene la inspección educativa.
No prometemos atender ni adaptar dejándolo en palabras. Proporcionamos el perfil del niño, la unidad adaptada y la documentación legal lista para inspección. Hechos, nombres y marcos, el papel que pesa más que cualquier adjetivo.
Cada decisión está medida. El perfil se calibra. La adaptación cumple LOMLOE al milímetro. La intervención respeta DUA. La excelencia que se percibe es el resultado de un trabajo invisible, sostenido y deliberado.
Somos el puente entre el informe psicopedagógico y la sesión real del lunes a las 9:15. Entre la legislación y el cuadernillo. Entre la familia y el claustro. Somos el puente entre dos mares.
Cada trimestre nos reunimos con orientación y dirección, ajustamos el material a lo que ocurre en el aula y entregamos el cuadro de mando que el centro presenta al equipo directivo y a inspección sin retoques. El acompañamiento se mantiene durante toda la duración del contrato, esa es la garantía.
El radar que guía cada plan. Perfilamos su singularidad y adaptamos toda la didáctica para enfocar su crecimiento personal. Lo que el ojo del docente intuye, el sistema lo ordena.
El enriquecimiento curricular se vertebra en tres carpetas propias por alumno: lo que vamos viendo, lo que ya sabemos de él y cómo intervenimos. Construido a lo largo de dos décadas de aula y taller, integra el perfil psicopedagógico con el currículum de cada centro para atender de manera personalizada y atendiendo a sus propios intereses, incluyendo módulos de arte como vía de autorregulación y como hilo integrativo que vertebra el método. La arquitectura es nuestra, el detalle se trabaja en formación al claustro.
Carpeta viva. Screenings, observación continua, rasgos, conductas, intereses y sobreexcitabilidades, todo lo que va apareciendo en aula. El docente registra; la app recuerda actualizar.
Expediente integral evolutivo. Informe psicopedagógico, perfil NEAE, nivel de respuesta educativa, medidas adaptadas, agentes externos, los cuatro ejes y la clasificación, trazable hasta el último detalle.
Plan de actuación, unidades adaptadas y proyecto del alumno como pieza con entidad propia. Es donde el método se materializa en el aula y donde el aprendizaje se hace visible para familias y dirección.
Cada unidad que generamos descansa sobre tres marcos no negociables. La diferencia con un material genérico no está en el adorno, está en la trazabilidad de cada decisión hasta la ley y la teoría que la sostienen.
Seis piezas concretas. La mayoría imprimibles, todas trazables al perfil del alumno y al marco legal. El qué exactamente entra en cada una se trabaja en la primera reunión comercial.
Sobre el Método ArmonIQ, su base legal y qué recibe exactamente un centro o una familia al aplicarlo.
La primera reunión ya es trabajo: leemos el caso del centro o de la familia y volvemos con una propuesta concreta sobre la mesa.