CurArte, un alivio para los niños enfermos
Un proyecto desarrollado en hospitales para humanizar la estancia de los menores ingresados
El reportaje parte de una idea sencilla: cuando un adulto ingresa, le preocupa su diagnóstico; un niño, en cambio, puede estar pendiente de muchas otras cosas, incluso del oso de peluche que se ha dejado en casa. La Fundación CurArte, nacida en 2006 de la alianza entre la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense y el Departamento de Psicología Social de la Universidad de Salamanca, diseñó ocho programas para humanizar el entorno hospitalario y acercar la vida dentro del hospital a la de fuera.
Entre los profesionales que dieron forma a ese trabajo estaba María Vignote, entonces alumna de Bellas Artes de la Complutense, que dedicaba tres días por semana a las actividades del área de psiquiatría de adolescentes del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Trabajaba con chicos de 14 a 17 años a través del grafiti, el vídeo y otras técnicas, buscando, en sus palabras, abrir un espacio de expresión y libertad para pacientes que no siempre son conscientes de su enfermedad.
Su enfoque con aquellos adolescentes, tal como lo recogió el periódico:
«Hacer que los jóvenes se expresen… Lo que intentamos es darle la sensación de libertad.»
María Vignote, en El Mundo (2007)